Nos comprometemos a anunciar el Evangelio a través de la educación, la pastoral y la promoción de la dignidad humana. Promovemos espacios de encuentro y acogida donde cada persona pueda crecer en libertad, fe y responsabilidad, siguiendo el ejemplo de María y el carisma de San Antonio Gianelli.
Nuestro servicio de caridad en la Iglesia se expresa como don de sí mismas en la gratuidad: «olvidándonos de nuestro propio interés, de nuestra propia comodidad e incluso de nosotras mismas». En comunión, asumimos con alegría el desafío de convertirnos en todo para todos, en un servicio que no conozca otro límite que la imposibilidad o la inoportunidad, siguiendo siempre el ejemplo de María y el carisma de San Antonio María Gianelli.