PROVINCIA MADRE CLARA PODESTA – Somos de Dios. Primera Profesión y Renovación de Votos en Córdoba.

PROVINCIA MADRE CLARA PODESTA – Somos de Dios. Primera Profesión y Renovación de Votos en Córdoba.

El sábado 23 de mayo, la Casa Provincial en Córdoba se vistió de fiesta. Durante los días previos, hermanas de distintas comunidades, familiares y amigos fueron llegando para participar de la Primera Profesión Religiosa de Elena Gutiérrez Vega y María del Rosario Rossini, y de la renovación de votos temporales de la Hna. Priscila Van der Meulen.

La Eucaristía se celebró a las 10:30 en la Capilla Hortus Conclusus. Presidió el P. Humberto González, SJ, concelebrada por sacerdotes de diversos movimientos y congregaciones. Los votos fueron recibidos por la Madre General, Hna. Gladis Eberhard, quien iniciaba así su visita canónica a nuestra Provincia Religiosa Madre Clara Podestá.

Fue un día de inmensa alegría. Después de los años vividos en la Casa de Formación, llegar a este momento tan esperado fue un regalo. El camino no siempre fue sencillo: hubo dificultades, dudas y cruces que abrazar. Pero teníamos la certeza de que Aquel que nos llamó también nos sostendría con su gracia. Y así fue: este día consagramos nuestras vidas al Señor con una certeza profunda: somos de Dios y nuestros corazones arden por Él.

El gozo se hizo más pleno al compartirlo. Todos los presentes nos hicieron experimentar el amor concreto del Señor. Nos acompañaron hermanas y laicos de Argentina, Paraguay, Brasil y Bolivia, junto con hermanas de la Provincia María Crescencia. Fue una verdadera fiesta de familia, donde el carisma y el amor de San Antonio María Gianelli resonaron con fuerza en cada una de nosotras.

“Entre esperanza y emoción, la Primera Profesión fue para mí un signo fuerte de la presencia de Dios y de su llamado; una confirmación de su amor en la misión de nuestra familia religiosa y del deseo creciente de entregar la vida. Desde el inicio de la preparación, compartí con mi familia, amigos y hermanas un clima de fiesta y alegría profunda. Estoy muy agradecida por cada gesto de cariño y por cada oración ofrecida por nosotras: fue, verdaderamente, un tiempo de gracia” (Hna. Elena Gutiérrez Vega).

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