Querida Familia Gianellina:
La Pascua nos sitúa nuevamente ante la aurora del primer día: “Muy temprano, el primer día de la semana, llegaron al sepulcro, ya salido el sol” (Mc 16,2). En ese amanecer silencioso aparecen las mujeres que, en medio de la oscuridad de la noche, permanecieron fieles. Mientras muchos habían perdido la esperanza o se habían quedado paralizados por el miedo, ellas caminaron con amor hacia el sepulcro, llevando perfumes para ungir el cuerpo del Señor.
Su gesto sencillo y valiente las convirtió en testigos privilegiadas del acontecimiento más grande de la historia. Fueron las primeras en descubrir que la Vida había vencido a la muerte.
Se mantuvieron despiertas cuando otros dormían. Supieron esperar el amanecer cuando todo parecía oscuro. Como verdaderas centinelas de la esperanza, fueron capaces de reconocer los signos de vida nueva que Dios estaba haciendo nacer en medio del dolor y la incertidumbre.
Que esta Pascua renueve en nosotros la fe y la esperanza para ser centinelas valientes que anuncien el amanecer de Dios en medio de este mundo, abriendo grietas de luz en las noches de nuestro tiempo y comunicando con gozo al Señor Resucitado.
¡Feliz Pascua!
Sector de Comunicación FMH



